La apoteosis.

Del espíritu navideño

A los que os haya tocado “el Gordo” de la Lotería Nacional, que seguramente estéis tan pletóricos como el prota de Qué bello es vivir (It’s a wonderful life) y no leyendo esta tontería de post, enhorabuena.

A los que no… Bueno, seguro que tenéis tantos amigos como este señor y os ayudan a pasar La Crisis con buen pie. Ya se sabe, la unión hace la fuerza.

Los que no tengáis ni dinero ni amigos, que sea vuestro propósito para el año que viene haceros con una de las dos cosas. A ser posible, buscaros amigos a quienes sí que les haya tocado el preciado premio… (como consejera no tengo precio).

Una amiga de mi madre decía siempre que la navidad empieza el día 22 de diciembre, con el famoso sorteo, por eso he decidido hacerle caso y empezar hoy mismo a llenarme de espíritu jingle bells. Así que…

Meeeeeeerry Christmassss a todooos!

Llega la hora de comer…

…Pero no tenemos ni un “duro” en el bolsillo. Por eso, ante la Crisis, un buen número de restaurantes han decidido tomar medidas, como la de los famosos Menús a 1€.

Pues, aunque parezca imposible, he encontrado algo mejor. Un sitio donde la comida es gratis y puedes pedir lo que desees, pero con un requisito… Tienes que pedirlo cantando.

Para solventarlo (porque muchos no tenemos una gran voz) te recompensan con un espectáculo musical alucinante.

La pega: Es un sitio de difícil acceso. Sólo necesitas una caja de tizas y una baldosa, eso no es problema, lo difícil está en saber qué dibujar exactamente para no irte a cualquier otra parte.

(Para mayor información preguntar por Mary Poppins)

¡Que llega el G-20!

¡Rápido, todos los banqueros a ponerse guapos y a ensayar sus discursos!

A todos ellos les traigo este gran ejemplo de elegancia y saber estar, “Putting on the Ritz” (Cielo Azul, 1946), que viene a hablarnos de aquello que está a la última.

Para aliviar tensiones y soportar todos estos vaivenes y todas aquellas mentiras de nuestras gentes de alta esfera, imaginemos por un momento a alguien como Emilio Botín intentando emular a Fred Astaire en esta genial coreografía…

Llueve en casi todo el país.

Y qué mejor día que hoy para inaugurar una nueva categoría: A mal tiempo, buena cara.

La necesitaba, la necesitamos. Para mí es una buena terapia contra el pesimismo reinante. Así que hoy que hace muuuucho frío, que llueve y que hasta a las palomas se les cae el moquillo, yo voy a salir a la calle a cantar bajo la lluvia.

Seguro que a los que han pasado la gota fría no les hace gracia y mucho menos les consuela… pero espero que haya alguien a quien le sirva de algo ver a Gene Kelly “chapoteando” como un loco.

Pocoyo.

Este fin de semana nadie se va a librar de un buen bailecito.

Tenía infinitas ganas de sacarlo a la palestra. Pocoyo es lo que todos los niños y muchos adultos estábamos esperando “como agüita de mayo”.

Pocoyo es un niño de verdad, travieso, inocente, que hace maldades y luego se arrepiente; que piensa y experimenta, que unas veces se equivoca y otras acierta… En definitiva, un personaje inteligente para niños inteligentes (que todos lo son).

El día que lo descubrí me alegré tanto que lo fui pregonando por todas partes: ¡la infancia estaba salvada!, aún había esperanza…

Hasta entonces la programación infantil se había convertido en un desastre, los Teletubbies y otros seres extraños atontaban a nuestros niños. Pero entonces llegaron David Cantolla y su pequeña hija y nos regalaron a este niño maravilloso, que ahora es mundialmente famoso y hace reír a un sin fin de enanos de todas las edades.

¡Gracias!