Coffee time.
Hoy he pasado casi toda la mañana con mi amiga Miriam. Siempre que viene quedamos para tomar un café que, como pasó con el milagro de los panes y los peces, se acaba multiplicando y se convierte en dos como mínimo.
Las cafeterías son unos lugares fantásticos en los que siempre pasa algo. Si te aburres puedes centrar tu atención en cualquier dirección y siempre habrá una historia curiosa con la que entretenerse.
Cuando esperas a alguien o simplemente cuando vas tú solo, lo normal es coger el periódico para leerlo (en los menos casos) o para disimular un poquito y entre titular y titular poner la oreja. O en los casos más agudos de cotillismo los ojos de halcón en alguna otra mesa.
French Roast es una de tantas historias de cafetería y nos la sirve en bandeja de plata su creador, Fabrice O. Joubert.
