Hoy es un día para recordar.
La niña polilla cumple hoy exactamente tres meses de vida (pobre, es sólo un bebé). Y yo vengo a cumplir un cuarto de siglo, es decir, 25 primaveras (para los que sean de letras, como yo).
Por eso me he escaqueado un momento para traeros un pedazo de pastel (de chocolate, bien “manoseadito”) y celebrarlo como debe ser.
El de la foto debe estar ya un pelín rancio, porque ya tiene unos cuantos añitos. Pero bueno, lo que cuenta es la intención… Y como el bocado es “virtual” no hay problema de intoxicación colectiva.
Me hace mucha ilusión compartir un día como hoy con los que seguís “a la sombra” mi humilde blog. Espero que disfrutéis del bocado y paséis un buen domingo.
¡Me voy a por mis regalos! (ahora vendría un efecto de sonido en plan risotada malévola…)
