Meowoodle
Cuando estoy de bajón, especialmente cuando parece que el mundo no puede ser un sitio más horrible, tengo un remedio que consigue atenuar lo suficiente la tristeza y el miedo. El remedio se llama Hugo y tiene cara de dálmata.
Es increíble lo mucho que los animales nos ayudan a hacer más soportables ciertos días. Simplemente están por ahí, llenando el espacio de calma (durmiendo a pata suelta), haciéndonos reír a carcajadas, dándonos cariño (algunas veces de manera desinteresada y otras no tanto) e incluso haciéndonos enfadar. Sin esforzarse demasiado consiguen ser unos compañeros inmejorables.
Richard Perez lo sabe bien, puede que ése sea el motivo por el cual se decidiera a homenajear a su gatos Buffins y Tibbles haciéndoles un esmerado retrato y creando este simpático blog en el que cualquier ilustrador puede aportar un retrato de su queridísimo felino.
No descarto hacer un retrato de Hugo disfrazado de minino, a ver cómo se lo toma…
vía: drawn
